martes, 19 de noviembre de 2013

En la medida en que una mujer pueda jugar más con partición, tendrá un deseo por fuera de los hijos, causando el deseo. De lo contrario se produce el ahogo, la asfixia en el niño. Algo de esto se juega en el asma, los médicos recomiendan a los que lo padecen ir a nadar, ¡claro! ¡A nadar! Para no ahogarse en el mar materno; mer en francés quiere decir mar y es homofónico con mère que significa madre. La madre tiene que ver con el mar, entonces, con el océano. (…) Del lado de una mujer queda acceder a su femineidad, atravesar lo que Lacan llamó "el odioamoramiento", ambivalencia del lazo preedípico con la madre. Si una mujer no lo atraviesa, si no se separa y rompe con ese desdoblamiento, no podrá acceder a su femineidad.

Marguerite Duras atraviesa este irreductible por y con la escritura; dice:
"Hoy no quiero a mi madre. Cuando hablo de ella, como ahora, me conmuevo. Pero tal vez me conmueve verme ante ella mi imagen. Al final de su vida, estaba tan separada de mí como yo de ella".

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