Asunto: Ambito comunitario: trabajo presentado en Jornadas de la Escuela de la Orientación Lacaniana
Jornadas Escuela de la Orientación Lacaniana
“La era del psicoanálisis líquido”
Por Carlos Gustavo Motta
“…el psicoanálisis se ha vuelto hoy líquido, lo que puede hacer pensar, por asociación libre, que está también li-quid-ado, pero precisamente me detengo allí, digo líquido.
Y veo numerosos testimonios de ello…”
Jacques-Alain Miller.
1.- Tormenta de ideas…ominosas:
El avión estaba completo. Del aeropuerto de Sydney (Australia), el vuelo 815 de Oceanic Airlines, siempre sale a horario. Después de todo ir de Australia a Estados Unidos (Los Angeles) es un viaje con un recorrido extenso y agotador. Volar, siempre volar. Algunos dicen que es el transporte más seguro, a pesar de las tragedias aéreas que se suceden en un año. Los expertos dicen que nunca tantas como las del tren y obviamente menos, las automovilísticas. En ese vuelo hay una prisionero por un delito que no conocemos; un médico que después de muchas tensiones en su profesión, decide tomar un descanso; una joven muchacha con su hermano adolescente; un señor discapacitado; un cazafortunas; un matrimonio japonés que no sabe ni una gota de inglés; una mujer embarazada de siete meses, madre soltera; un matrimonio que lleva más de treinta años de casados…y así seguirá una lista de personas.
Algo extraño ocurre. El avión se desvía 1600 kilómetros de su destino y atraviesa una fuerte turbulencia. Pierde altitud de manera brusca y el avión por efecto de la súbita despresurización se parte en dos.
Los sobrevivientes recaen en una isla, extraña, amenazante, misteriosa, que se supone se encuentra en algún lugar del Océano Pacífico donde ninguna radiofrecuencia tiene alcance.
Así comienza Lost, serie de la cadena norteamericana ABC que lleva ya cuatro temporadas en el aire y que sus productores dieron como fecha de finalización el año 2010.
Todos sus protagonistas son figuras ejemplificadoras para verificar los efectos del encierro, en este caso obligados por un acontecimiento imprevisto. Foucault denominaría a este proceso, efectos de subjetivización.
En estos casos, donde la libertad está puesta en cuestión, deseo aplicar un concepto utilizado por Freud y que aún mantiene toda su vigencia. Me refiero al concepto de lo ominoso, también traducido por lo siniestro.
Su definición es sencilla. El término en alemán es unheimlich
Algo familiar se vuelve inquietante: una representación de lo íntimo y familiar, conocida por un sujeto imprevistamente, se instala de manera inquietante; siniestra; macabra; asustadora; rara; misteriosa; fantasmagórica; y ello enmarca diversas connotaciones.
2.- Del sujeto:
Yo quiero. Yo puedo. Yo prometo. Yo hago.
Yo no cumplo, ni quiero, ni puedo, ni hago.
Maneras discursivas para hacer uso de un pronombre singular. Ambivalencias del Yo. Reino de lo imaginario, sede de la imposibilidad, rechazo de lo intolerable en la mayoría de los casos y en otros, proyección de la mortificación en el exterior.
El Yo se consolida cuando a su lado se le suman identificaciones, ideales, explicaciones posibles que provocan como respuesta un fuerte amor a sí mismo o la posibilidad de amar, no sin antes pasar por la desilusión.
El Yo reina o no, puesto que no está sólo en su conformación psíquica.
Muchos filósofos han entendido al Yo de varias formas: Fichte como un Yo empírico; Kant como un Yo trascendental; Dilthey un Yo ficción; Husserl en un Yo que puede quedar por “fuera” y otro por “dentro; Ortega y Gasset como un Existente, un quien que no excluye la posibilidad de un pensamiento construido por su propia realidad. Lacan hacía referencia a ellos cuando señalaba la concepción preanalítica del yo.
Para el psicoanalista francés, es Freud quien provoca una revolución copernicana expresada de manera precisa por el poeta Rimbaud: Je est un autre (el yo es otro).
Un sujeto no es una persona. Es una construcción que se articula con otros semejantes desde un discurso. Podemos decir que su unidad mínima es el lenguaje. Síntesis brutal para expresar que el inconciente se estructura a la manera de un lenguaje desde la óptica psicoanalítica y desde la óptica social, un sujeto que se relaciona con otros intentando sostener el lazo constituido con sus pares.
Somos testigos privilegiados de la finalización de un siglo y el comienzo de otro: desconfianza e incertidumbre son las variables que tiñen nuestra vida cotidiana. La humillación de la carencia, lo ilimitado de la precariedad, la suficiencia del egoísmo de algunos pocos, construyen al Yo actual, que denomino Yo líquido, parafraseando a los conceptos de “modernidad líquida” del sociólogo polaco Zygmunt Bauman.
3.- Del síntoma a la política del bien decir:
En el contexto de una gran urbe, a los niños pobres o abandonados se los llama chicos de la calle. De acuerdo con el sociólogo Marc Augé, creador del concepto No-lugar, estos niños deambulan por espacios públicos y son quienes recorren estos no lugares. Desde muy pequeños son desalojados de la norma paterna. Así, mientras un niño de clase social media construye su subjetividad en ámbitos donde las variables se circunscriben fundamentalmente al cuidado, los no lugares transitados por los niños de la calle se dirigen a la fractura producto de la precariedad instalada.
La serie norteamericana mencionada al inicio de esta presentación, y que puede tener como connotación principal, el encierro obligado, empalidece al lado de una película argentina dirigida por Leonardo Favio Crónica de un niño solo. Su protagonista, Polín, es el representante del no-lugar. En este último ejemplo, el síntoma aparece como vía de restitución del concepto de lo Inconciente. Conocemos que el Inconciente no miente, la realidad no es lo real, o lo imaginario no es lo imaginado y lo simbólico no tiene nada que ver con el simbolismo.
Por otra parte, con estas diferencias, se construye la verdad del malentendido estructural y estructurante del lenguaje con un axioma lacaniano fácil de inferir: la verdad no puede decirse toda.
Giorgio Agamben en su texto La comunidad que viene señala al hombre actual como desprovisto del lenguaje. Esta precariedad provoca en los lazos sociales la fragilización que se observa en el día a día. Podemos concluir con el párrafo que Lacan señala en el Seminario V Las formaciones del Inconciente: “El deseo es algo que se articula. El mundo donde entra y progresa, este mundo es de aquí, este mundo terrenal, no es tan sólo una Umwelt en el sentido de que ahí se pueda encontrar con qué saturar las necesidades, sino un mundo donde reina la palabra, que somete el deseo de cada cual a la ley del deseo del Otro”