lunes, 23 de diciembre de 2013

Traidoras certidumbres hacen trizas mis huellas.
Debo traicionar mi anecdotario de placeres efímeros.
tiempos de desmonte de piel.
Oscuros callejones que devuelven al mismo lugar.
tiranas fantasías sepultan mi cuerpo a la deriva.
Que haré al morir sin las palabras.
la habilidad de la razón es su inhabilidad para el goce profundo del sinsentido.
Peldaños cuesta arriba de un amanecer de mansedumbre, arrodillan mi cuerpo sediento de impensares.
cobro fuerzas socavadas de un espacio que no cuenta con saberes.
soy aquello perdido.

lunes, 9 de diciembre de 2013



Vida y muerte conviven en un suspiro.

Anarquica verdad de muerte que juzga nuestros pasos.

Recuerdos en procesión reviven animas etéreas, rozagantes de vivencias.

La amargura de lo efímero nos sorprende al alba.

Vida solo nombrable en el dolor de saberse finito.

Eternidad indeseable de seres con ganas de morir.

lunes, 2 de diciembre de 2013

El mito de la juventud
Juventud se había dormido a un costado de su cuerpo. Despertaba cada tanto por sacudidas de recuerdos que solo provocaban nostalgia.
Un día se adormeció a orillas de un rio, su tibia playa la envolvió y se la llevo en sueños.
Un momento de encanto azoto sus ideas, no venían de ella sino del agua. Si de las aguas de la vida. Aguas sedientas de tormentosas ganas, placer y alegría.
Soñó durante días que unas sirenas venían a verla para jugar a ser libre. Juventud dudo de la realidad pero se entrego a las aguas danzantes. El mecedor movimiento del baile la llevo al lecho donde las sirenas parlotean, jueguen y fantasean su mundo. Percibió que la realidad es solo una manera de mirar y alejándose de prejuicios, inhibiciones y ataduras…volvió a sentir.
Los momentos de juventud  no había pasado, solo el tiempo tirano en su transcurrir la estaba engañando, pues ella estaba allí, intacta, plena, bravía. Presta a guerrear para seguir los pasos de la pasión.
También descubrió que las sirenas aman a los hombres y sienten tanto, que su encanto las traiciona. Quieren más y más y más y mueren al lado de ellos de tanto sentir. Cada vez que un hombre muere el peso de su partida las pone más intensas y su dolor las apasiona en exceso.
Por eso la juventud de las sirenas es permanente, cuando emergen se apasionan hasta la muerte, sin morir. La juventud no muere, permanece en la pasión más allá del transcurrir.
Finalmente juventud despertó con un nuevo saber… Solo la pasión estimula nuestros sentidos verdaderamente, matando la muerte de un tiempo que engaña en la imagen de un cuerpo que tapa al ser, más allá y más acá de la piel. La piel de un ser no es solo cuerpo. El ser es lo que sueña, fantasea y dice.
Ahora juventud sabe que no debe dormirse demasiado.